Dar es dar…

Hace años hubiese querido saber el significado de la frase del título de este post, me hubiese ahorrado muchos sinsabores. Comprender que dar es no esperar nada a cambio, un acto de desprendimiento y amor que no exige algo en recompensa. El acto puro de entrega que muy pocas personas están dispuestas a hacer.

Esperar algo a cambio ya no es dar sino “prestar”. Todo un mundo de diferencia que nos convierte en personas interesadas, calculadoras y frías, de esas que a la primera que no consiguen lo que quieren se apartan, despreciando aquello que se llama amistad.

Peor cuando ya ni siquiera las personas necesitan de esa recompensa, sino que lo hacen porque su esencia misma los aparta de la nobleza que hay en el dar. Ya no hay amistad posible en ese escenario, sólo resentimiento e incomodidad. No hay lonche gratis en el mundo material y se hace nulo el esfuerzo por alcanzar una dimensión espiritual, que los que se engañan asimismos dicen que buscan.

No puede haber espiritualidad sin aprender a dar. Tenemos muchos ejemplos en la historia que confirman lo anterior. En consecuencia, la mayoría de las relaciones humanas no pueden aprender a convivir en armonía porque siempre se espera algo del otro para sentirse reconocido. El acto puro de dar se convierte en algo malo porque afecta lo material y las relaciones humanas modernas se sustentan en esto.

Conozco el difícil camino que implica aprender a dar, me ha tomado años y muchos malos momentos aprenderlo. Muchas personas han quedado atrás en este intento pero a la larga y sin esperarlo, ha sido unas de las cosas que más satisfacciones me ha brindado en está etapa de mi vida.

Unos años atrás había aprendido que mi meta personal era alcanzar Paz y Tranquilidad en mi vida, pero la gran lección aprendida en este tiempo ha sido descubrir que eso nunca lo podré lograr sí sigo persiguiendo metas materiales como prioridad en mi vida. Ha sido otro el camino encontrado para alcanzar la Paz y Tranquilidad, un camino superior basado en dar amor sin esperar nada a cambio, lo que purifica el espíritu. Porque, ¿que sentido tendría todo el esfuerzo por alcanzar cierta libertad sino lo uso para dar?

Recuerdo ahora a Fito Paez cantando “dar es dar”, intentado darnos una lección, que lamentablemente solo podrá servir a quién lo quiera recibir.

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