Sorpresas y más sorpresas…

Todos los días pienso… bastante. Cada día tengo nuevos pensamientos, sensaciones, sueños como mensajes que llegan a mi mente y que no dejan en paz. No me quejo porque en realidad disfruto mucho pensar todo el día, pero hay cosas que preferiría no pensar porque me llenan de preocupación.

Tampoco soy de piedra, aunque muchos años lo fui. No busco endurecer mi corazón, sino todo lo contrario. Debo aprender a brindar amor en todo momento y a todos, buenos o malos. Esa es la enseñanza. No puedo seguir alimentando la cólera o resentimientos que alguna vez pude haber tenido… pero es difícil.

1ra. de Corintios 13:4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 
13:5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 
13:6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 
13:7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 

Debo ser consecuente con lo que he aprendido, debo seguir mejorando. Ese fue el camino elegido cuando no sabía que hacer. La vida me mostró el camino para arrepentirme, para ser constante y para soportar el proceso, uno que va más allá de lo pude haber imaginado al comienzo y que cada día me reta, me pone a prueba.

1ra. de Corintios 10:12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 
10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 

Seguir confiando es la respuesta. No estoy haciendo nada malo y el mal humor es muy raro en estos tiempos. Como decían los abuelos, la conciencia se encarga de equilibrar nuestras vidas, buscar el camino correcto y, mejor aun, no seguir equivocándonos, porque para eso estamos aprendiendo. Necio sería el no darme cuenta ni reconocer todo lo malo que he podido hacer porque sería como no reconocer que necesitaba ayuda, pero al reconocerlo llegaron las personas adecuadas, quienes, con su amor, supieron enseñarme. Me enseñó un buena amigo de Puerto Rico: “Cuando el alumno está listo, aparece el maestro”.

Ahora, pretendo enseñar lo mismo a las personas que quieran, busco a esas personas dispuestas a aprender y reconocer que muchas veces solos no podemos aprender ni avanzar. Quisiera compartir ese deseo, mi proceso me ha traído acá y ahora busco merecerlo, porque debo poner en práctica el amor recibido y las bendiciones que me han permitido salir de donde estaba.

1ra. de Juan 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 
4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 
4:9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 
4:10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 
4:11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 

Tenemos las enseñanzas, sabemos el camino, solo nos detiene nuestros propios pensamientos. Nosotros mismos nos detenemos, aunque las evidencias y las señales cada día nos recuerdan el tiempo que estamos viviendo. Esperar el último momento siempre será tarde, y no darse cuenta es ser necio. No sabemos nunca que dará de si el día, por eso debemos prepararnos. El resultado será conseguir esa paz que siempre hemos anhelado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s