Esta noche o anoche…

¿Cómo debí decirlo?
¿Cuáles debieron ser las palabras correctas?
¿Cuándo es el momento correcto?

Lo intenté y no creyó, pregunté y no contestó,
una vez más me doy con la pared dura,
que no sabe las heridas que va dejando en cada golpe.

Otra vez no tengo explicación a este sentir,
solo me alimenta la fe de saber que llegará.

Pero nuevamente, yo sé que podría ser, lo sé…
¿Tanto miedo da hacer las cosas correctas?
¿Tanto miedo da seguir al corazón?

Parece que la fe fuese cosa del pasado,
la gente vive su día a día, pero no sabe por qué vive.

El mundo los tiene absorbidos, sin cosas materiales no hay vida posible.
Vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Eclesiastés 5:7 Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; más tú, teme a Dios.

No entienden, o no me dejo entender, o simplemente están cegados.
Será que no era su voluntad, aunque varias cosas indicaban que sería.
¿Es tan importante para todos seguir lo que todos hacen?

Yo no quiero lo mismo y es el camino correcto,
ya aprendí eso y lo he tomado para mi vida.
Sin embargo, estoy equivocado para todos.

Estoy a punto de dejar todo; muchas oportunidades me esperan,
comienzo clases nuevamente, me esperan para enseñar.
Pero más me alegra saber que podré estar cerca tuyo.

A pesar que tengo todo para empezar desde cero y mucho mejor,
ya no es ese mi camino, no es mi opción.
Porque, ¿ganaría más bendiciones con eso?

Eclesiastés 5:13 Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal;
5:14 las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano.
5:15 Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano.
5:16 Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano?
5:17 Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho afán y dolor y miseria.


Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
Es el resumen de todo y está escrito desde el inicio.
¿Qué hacemos entonces?

Eclesiastés 12:13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
12:14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.



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