¿Por qué el Padre y la Madre del Cielo?

Me han preguntado por qué este blog tiene como subtítulo: “Comentarios de una vida nueva, creyendo en el Padre y la Madre del cielo”; pues, porque existen, así de simple.

Los que creen en la Biblia y en Jesucristo podrán comprender las siguientes palabras: Dios nos enseñó que mediante las cosas visibles (terrenales), podremos entender las cosas invisibles (espirituales). Es decir, por las cosas que vemos en este mundo, podremos entender muchas cosas del cielo.

Romanos 1:20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Hebreos 8:5 los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Por lo anterior podemos concluir que los sistemas terrenales son una copia (figura) y sombra de los sistemas celestiales. Por ejemplo, el sistema familiar de la tierra es semejante al sistema celestial. Entonces, si en la tierra tenemos Padre, Madre y hermanos, ¿tendremos Padre, Madre y hermanos en el cielo? Veamos.

Mateo 6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Por lo que podemos leer en el versículo anterior, nosotros tenemos un Padre en el Cielo que es Dios Padre. Ahora averigüemos si, así como existen hermanas y hermanos del cuerpo, existen también hermanos del espíritu.

Mateo 12:48 Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?
Mateo 12:49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
Mateo 12:50 Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Jesucristo nos enseña que los que hacen la voluntad de Dios son nuestros hermanos del espíritu. Entonces, ¿qué miembro de la familia falta? Es verdad, falta la Madre.

Si el Padre y los Hermanos de la tierra son sombra y figura de una familia del cielo y tan solo la Madre no fuera sombra ni figura de la familia celestial, entonces ¿cómo podría decirse que las cosas terrenales “sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales”? (He. 8:5) Por lo tanto, debe existir también la Madre del cielo.

Gálatas 4:26 Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

El Apóstol Pablo, en la Biblia testifica que tenemos una Madre en el cielo y se llama Jerusalén. Y, ¿quién es la Jerusalén del cielo y cuál debe ser su obra en estos tiempos? El libro de Apocalípsis del Apóstol San Juan nos muestra las revelaciones de Jesucristo para los tiempos postreros, es decir, para estos tiempos. En este libro, San Juan revela quien es la Jerusalén del cielo:

Apocalipsis 21:9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.
21:10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,
21:11 teniendo la gloria de Dios.

En Ap. 21:9 podemos leer que uno de los ángeles le muestra al Apóstol Pablo a la esposa del Cordero. Nosotros sabemos que el Cordero es nuestro Sr. Jesucristo. Finalmente, en Ap. 21:10 le muestra la gran ciudad santa de Jerusalén que descendía del cielo. Podríamos pensar que nuestra madre es una ciudad, pero esto no tendría sentido. Nuevamente, sabemos que nuestro Sr. Jesucristo siempre nos hablaba en parábolas y en la lectura anterior debemos concluir que se está hablando de una ciudad espiritual.

Respecto de la obra de nuestra Madre en estos tiempos, debemos ver el siguiente versículo:

Apocalipsis 22:17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

Nuetra Madre y el Espíritu (Dios Padre) nos están llamando para darnos el agua de la vida, la vida eterna. Esa es la misión de nuestra madre en estos tiempos, vienen a salvarnos, a darnos la salvación para los que quieran creer. Para los que siguen los mandamientos de Dios y no la palabra del hombre.

 


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